Viaje inter-bus sin pretensiones

Mi encía podría haberse ido a huelga y yo la hubiera entendido. La muela del juicio que dejó su tarea pendiente (de crecer) y se tomó un año sabático, apareció de súbito esa noche y de manera particularmente dolorosa (bitch).

Eso pensaba mientras subía al bus y buscaba mi asiento. Pero apenas me senté y puse a buscar el boleto, me di cuenta de dos cosas: había comprado el boleto para el primer asiento de un segundo piso, frente a la ventana (donde básicamente pensé: “okay, supongo que no será una muerte dolorosa”) y segundo: no encontraba el boleto. Crap. Bolsillo 1 y 2, 3,4,5. No. Nada. Mierda. Bajé, hablé rápidamente con el jefe de turno que me dió un poco confiable papel que algo como “vale por un pasaje si paga dos mil pesos extras!”. Si lo pienso, lo único que le otorgaba seriedad a ese papel era el timbre que decía “jefe de turno”. Interesante. Si alguna vez pierdes un boleto entonces puedes. Fin.Probablemente eso no pase.

Subí nuevamente al bus. Me dolía la muela aún y en medio del pasillo choqué con un caballero obeso que tuvo serios problemas para sentarse justo en uno de los asientos traseros al mío. Sentí un poco de pena por él y por su acompañante (que podría haber sido yo).

Me gusta comprar pasillo cuando viajo sola porque siento un poco más de libertad y así  no necesito pedirle permiso a nadie si necesito explorar el interesante pasillo. O ir al baño. Como sea. El boleto en fuga apareció sentado en su puesto, nos saludamos, nos abrazamos y lo mandé al carajo por hacer que gastara energía inútilmente. Esa mini-historia tuvo un final feliz (no pagué esas  2 lucas extras), pero el clímax pudo ser un poco ridículo quizás (lo fue).

En cualquier caso, llegó un momento en que mi compañero de pasillo (a la derecha) estaba particularmente inquieto, moviendo la cabeza como obseso por lo que -asumo- era una canción digna de sacudir cabezas; a su vez, el compañero (hacia ventana) intentaba acomodar sus piernas de 3 metros en alguna parte; mi compañero de viaje, por otra parte, se sonaba la nariz de manera poco elegante y yo no encontraba el cinturón de seguridad, por lo que llegado un punto estaba francamente contorsionada, con todo lo tiesa que soy. Todo eso a la vez. Yo pienso que la escena reflejada en la ventana del frente pudo resultarle graciosa a alguien, pero supongo que éramos seres humanos poco importantes para el resto del bus.

Pasaron un par de horas en las que yo sabía que era mejor no intentar dormir, porque no iba a poder. Así que perdí la vista mirando por la ventana, pensando cosas absolutamente innecesarias mientras las luces aparecían chocando contra mi cara y la carretera se hacía un poquito más eterna. Pensé que ese era un buen momento para que se cruzara un camión y observar cómo sería el proceso de-quizás-morir. La posición en la que quedaría. ¿Se me romperían las piernas primero? ¿O miles de pedacitos de vidrio quedarían incrustados por toda mi cara? ¿Lograría sobrevivir, entonces? Tal vez debería doblar las piernas, por si acaso. Quizás así no se romperían. Quizás así…

No quiero morir, pensé, y creo que sonreí un poco. Aún tengo que hacer muchas cosas que probablemente nunca haré. Como hablarle a M, por ejemplo.

Deprimente.

Sé que dormí por algún tiempo porque sentí el sabor amargo en la boca que te avisa que has despertado. Intenté, con todas mis fuerzas, volver a dormir, pero hubo un par de cosas que lo impidieron: la muela pródiga hacía estragos con mi encía (la estaba torturando, you bitch!), el aliento fétido de mi compañero llegaba peligrosamente cerca de mi nariz, y de la nada, siento un sonido grave y en crescendo, atrás de mi asiento: el caballero obeso se había dormido lo que equivalía a ronquidos gratis para la vida en general. Hay música en todas partes, me dije, y adoro la música, eso podría llegar a ser una obra musical impresionante, me dije, pero supongo que esa pieza en particular, no le sienta la tos de algún enfermo que se añadía a los ronquidos de manera ocasional. No estamos para música alternativa aquí.

3 AM y toda la primera fila de compañeros estábamos increíblemente despiertos. Yo pensé que podríamos haber hecho algún acto de confraternización, preguntarnos los nombres, pelar al caballero de atrás o a sus ronquidos, pero quizás no habría tenido mucha aceptación. No sé. Nunca me ha gustado hablarle a la gente tampoco, ahora que lo pienso. Salvo al círculo cercano y esas normas sociales y cortesía que a veces tengo que… da igual. A veces las olvido. Ya no importa. Creo que a pesar de todo, fue un buen momento, tal vez un poco largo (duró casi dos horas, o años en algún mundo paralelo y una yo cabreada hasta el alma).

Pero no estaba enojada al despertar. Un poco desesperada sí, cuando me di cuenta que no podía moverme. Sentía cómo el caballero obeso se había bajado y poco a poco habían empezado a desocupar el bus. Sólo quedábamos mi compañero random de asiento y yo. Estábamos apunto de llegar al terminal cuando un hombre pequeño y moreno se paró al lado mío. Sus ojos eran un poco rasgados y llevaba un gorro. Sonrío como un enfermo y empezó a recitar palabras inintelegibles cerca de mi oído. Yo pensé “no puede hacerme nada, mi compañero del lado me va a salvar o M puede venir”. No pasó ninguna de las dos cosas.

El hombre se transformó en un humo negro que hiperextendió mi cuello y empezó a entrar por mis ojos y boca. Alguien. Ayuda. Pero nadie venía mientras yo sentía cómo el hombre entraba por mi garganta y se extendía dentro de mi estómago.

En el techo, un remolino negro girando de manera violenta .Tenía que morir, pensé desesperada, porque yo no quería morir ahí. De algún modo. Algo. Entonces, desde mis brazos inmóviles se desdoblaron otros brazos, mis brazos un poco más translúcidos que se acercaron a mi caja torácica y la traspasaron en busca del corazón de esa sobra negra, porque entendí que si apretaba su corazón, él iba a morir.

Mis manos se toparon con su corazón muy cerca del mío. Empecé a apretar, con fuerza, y estaba apunto destruirlo, ahora, ya, muer…

Pero la cajita con el mini desayuno que dejó el auxiliar en mis piernas hizo que me despertara con una paz admirable. El caballero obeso seguía siendo obeso y roncando. Mi compañero del lado seguía teniendo un aliento terrible y mi encía estaba oficialmente masacrada.

Llegamos y hacía frío. No hubo despedida entre compañeros, palabra que detesto por su sobrevaloración y casi moda. Puaj. Pero habría sido un gran gesto.

Tenía que esperar 40 minutos para que abrieran el metro. No había asiento. Dios. Un chocolate con crema, por favor,  con mi cara horrible frente al espejo y esa corroboración de que nunca he podido dormir bien en los buses. De fondo se escuchaba “The death of you and me.

Me pareció un momento memorable.

Crita, 1/Julio/2012

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Cigarette smoke

Inspired by Asano Inio’s Solanin 

The cigarettes you love 

The cigarettes you love more than me

It stained – Chatmonchy

.

.

He was smiling

When he died

They said

He was smiling like a

Fool

Looking for some inexistent star

The wind and the asphalt

Crushing against

his face

The moment when he knew

The end of the metaphorical

(And very real now)

Road

Would come to an end

He saw the bright sky just colliding

With the part of

His heart

That he never thought

he had

And he felt pure

He felt all the weight of all those

Wasted years

Was vanishing

“What the hell I’ve been doing

All this time?”

He thought

A little sad

A little lost

(Are you there?)

He thought about her

and his cigarettes

“What a shame, what a shame”

He mumbled

But wasn’t sure of which one

While all the sick people

Were running and crying

For

Help

Something warm and

Small

Such a little

thing

Touched his cheek and maybe

Just maybe

That was when

They said

He was smiling

Like a fool looking for some

Inexistent star

I thought

Since when were you looking

For such a thing?

Did I miss something?

Didn’t I

Even once

See through your blurry

Eyes?

When she saw his broken face

She thought

“I must be dreaming,

I must be facing another

Fool man’s face”

Then she cried

Like the

Fool woman

She was.

She didn’t understand.

She couldn’t understand

How

He could have done such an awful

Thing

To her

Just

Disappearing in front of so many people

A lot of people

A lot of sick people

So many of them

But her?

(Like your cigarette’s smoke)

“You’re unfair”

She cried inside

A little dead

(inside)

But she was so alive that it hurt

(“You don’t know how much it hurts

You damn dead son of a bitch”)

Then why?

She wondered

They kept saying

He was smiling

When he

I’m here, you know

I bet you think that I’m

Not

 That I’m

Leaving you

But I

(I’m becoming something smaller and smaller, like an ant, like an atom, I’m going to collapse and then)

Sorry,

You’re always right

I am leaving right

Right now

But you don’t know how much

How much I really really

Really

She actually never knew anything at all.

“So, all our life, was it… what for?”

She wondered while looking at his

Undeniable dead and happy face

You know

Right now

I’ve found it

You don’t know

How good

How perfect

This feels

(my dear)

And he smiled

And he smiled like

Like a fool looking for

Some inexistent star

“I hate stars”

She always had said.

“And starts too”

He always had replied.

And now

I’m all alone

(you dumbass)

If I never could see through

Your blurry eyes, then

What was I

Watching

(the whole time)?

I

Wonder if those

Little moments were

Real or some pretty vivid illusion

(How gross)

As I think about you

I’m becoming less and less me

(you’re unfair)

(leaving me here, all by myself)

What the hell I’m supposed to…?

He was smiling

When he died

They said

He was smiling like a

Fool

Looking for some inexistent star

Sometimes I think,

What would you have done if it was

me

Instead

you…

And I know you’d probably say something

Between these lines:

“Where are my cigarettes?”

Because, I think

You always knew

That

(your)

Life

wasn’t never

even

for a

second

Here

(where all of us -me- are)

Because

You probably thought

That

Life

Was something like

The cigarette smoke

Always getting up

Above

Higher

Higher

Above

All of us

(and me)

As if it was the natural order

(for something)

To follow

But

You always

Omitted

That

Little detail

Didn’t you?

(That I’m so down here,

Looking at the sky

Like another fool’s woman

Stepping this Earth)

I’ve never liked smoking.

.

.

(But now, if you could see me, if you only could see how beautiful the city is, my dear, from here, you’d know, ah, there you have, life is this, life was exactly, perfectly

This).

.

.


The cigarettes you love
The cigarettes you love more than me

It Stained – Chatmonchy

 By Crita.

Perfect day for nothing

The smoke will become a cloud, dyed in the colors of the sunrise

It stained –  Chatmonchy

Perfect day for nothing

Sometimes, I wonder, if everything I’ve been holding and thinking for the last weeks are just an excuse for doing nothing at the end of the day. To not move forward but to keep stuck here.

If at the end, this’s just a miserable try to justify the everyday’s idleness, coloring it with deep and painful motives that are near to a very serious existencial crisis.

It’s not like I’m waiting for some miracle knocking at my window; or waiting for someone to show me the right path I’d should follow through.

Or maybe yes. Maybe I’m really waiting for a fucking signal fire and so what?

In the meantime I keep doing such a reckless things, thinking about useless things that draw me to nothing, which just makes me a crybaby, as if I didn’t know about how real life works.

How real problems are always there.

It just seems I can’t deal with all of them. That I refuse to move out from my insolated crybaby mind and start doing what suppose I should do. As if the answer to all my questions were going to solve in a blink; as if everytime I cry for nothing would really leans me to something ethereal.

But I keep crying and doing nothing more than think about it and so I can keep crying later.

It’s just as pathetic as it sounds.

This inability to move will devour me one day and I’m afraid it will be to late to reverse it. All this lost time will never come back.

I’ll just be here, blaming the whole world and my non-existent habilities.
And all of you are going to be so far away from me, so far, that even runing at the speed of sound will be not enough.

So come. Please come, whenever you are, whatever you are. I don’t care if you take your time. I don’t care if I keep losing things, if I keep becoming such a pity and regrettable being.

I just don’t want  all these crappy feelings to last like for ever.

I’m still so far from knowing what the hell I am doing here. It’s just a question that always fails to find its answer.

Fuck

Fuck

Fuck

Fuck

Fuck

All this shit.

Crita

22/4/2012

Descripción insustancial sobre la Inmovilidad

En algún punto comenzamos a sentir que estábamos como atascados. Sabíamos cuán contradictorio era estar realizando esa acción que finalmente nos llevaba a una inacción tan asfixiante como la vida misma (sólo para darle un poco de dramatismo al estancamiento en sí, que básicamente se definía como todo o nada).

(O casi).

No sé en qué día nos dimos cuenta, la cuantificación de los datos era implausible y hasta estúpido. Sólo supimos que era tan tarde para todo: estábamos viejos, cansados y enfermos; no teníamos la fuerza  para cambiar y el tiempo que había parecido estar en pausa misteriosamente había avanzado rápido y sin avisarnos mientras nos estábamos mirando como idiotas sin pestañear por lo que ­al parecer fue una eternidad.

Yo sé que la eternidad era imposible y que el tiempo es un concepto limitado. También sé en qué consiste la inutilidad de analizar aquel enorme vacío que nos separa/ba desde nuestro principio.

“Me gustaría saber qué es la felicidad” dijo ella de manera más bien patética.

“Es un concepto tan limitado, como el tiempo” respondió él con un tono tanto o más patético.

“Yo sé que es una pregunta enferma de convencionalismos, pero yo sé que debe existir, que debe estar entremedio del fin de aquella acción afortunada entre millones hasta el momento exacto donde la realidad te da una patada en el culo y te hace tropezar y caer sobre el lodo.”

“No tengo verdaderas respuestas.”

“Hay tan pocas respuestas.”

Y seguíamos preguntándonos si el mundo algún iba a caer a través de ese espacio sideral hasta chocar con el sol. O si algún día alguien iba a caer del suelo, nos iba a mirar a los ojos y decirnos que ya no teníamos que seguir esperando, que todo iba a estar bien, que ya nada importaba.

Pero seguimos esperando por años aquello que nunca supimos definir. Y tal vez eso se llamó felicidad o simple cotidianidad con la cual el resto del mundo parecía convivir de manera armoniosa e increíblemente menos fatalista que nosotros.

“¿Qué es esto, exactamente?”

“La vida.” Respondió él mientras encendía un cigarrillo para otorgarle solemnidad al momento.

“No puede ser así. Esto. Es un desorden inmensurable, ¿ves? Es como si intentara ordenar alfabéticamente todos los pelos de tu barriga.”

“No tengo pelos en mi barriga.”

“No entiendo qué estamos haciendo aquí” sentenció ella mirando ensimismada el humo del cigarrillo. Intentó descifrar sus formas, tal vez ahí estaba una señal.

Porque en el fondo, sabíamos que nadie ni nada iba a venir a darnos una señal. Y fue exactamente al tiempo que nos dimos cuenta que seguíamos atascados en ese algo sin forma, que por fin lo exteriorizamos.

“Quiero morir” dijo ella apenas despertó aquella vez.

“Nadie lo notará” acotó él, quitándole una lagaña del ojo.

“¿Me extrañarás?”

“No voy a tener tiempo.”

Me gustaría haber sabido un montón de cosas. Como por ejemplo la medida exacta de lágrimas que uno tiene que eliminar para sentirse completamente estúpido por haber empezado en primer lugar; saber la cantidad de acciones inútiles que teníamos que realizar para darnos cuenta de su inutilidad intrínseca y buscar por otra cosa, algo más profundo y empírico que esa sensación de malestar generalizado o colon irritable que hasta la fecha nunca supimos curar.

Si miro en retrospectiva hacia ese enorme vacío que nos separa del principio, siento como si toda la vida (que nunca pudimos entender, que en algún momento estuvo en esa nada) nos hubiésemos estando diciendo adiós. No de manera casual. Era cada día y segundo en el que notábamos que el mundo siempre parecía diferente pero nosotros los mismos; que todo se parecía mover menos nosotros; eran nuestras miradas cargadas de pesimismo que negaban con la cabeza como si ellas supieran que era solo cuestión de tiempo (inconmensurable y limitado) hasta el final de verdad.

“Es como si todos se estuvieran yendo a otro planeta” dijo ella que kilos finitos y eternos de pena y otras cosas.

Él había tomado su mano bajo las sábanas y había sonreído.

“Pero sólo están lejos, muy lejos”

“Lejos de todo” susurró ella apretando muy fuerte su mano porque sabía que ese era final. Que estaba pasando y que ellos simplemente iban a seguir allí, sin haber hecho nada, sin haber dejado un rastro o algo memorable. Sin haber entendido cosas complejas y desconocidas como la felicidad o el amor.

Y fue cuando despertaron esa mañana que los dos supieron qué pasaría exactamente durante los siguientes 30 años. Continuaron observándose por horas, un poco sorprendidos y tristes y algo más, no porque habría cierto momento donde la vejez y el desgaste esperable  los sorprendiera con toneladas de pena y arrepentimiento, sino porque ellos no harían nada por impedirlo.

Crita

Abril 4, 2012

Be there II

“We no longer believe because it is absurd: it is absurd because we must believe.”

― Julio Cortázar, Around the Day in Eighty Worlds

Today, I was thinking about the process of not being (here)

Like, (for example) the impossibility of your existence and mine

(are we sharing the same sky?)

Say, if you were here, what would you say?

“I am here, dumbass”

(probably)

but

you’ll see

the me that used to be (here) has already gone, such a long time ago (don’t know exactly why).

Are you

(still)

here?

Somehow I lost sight of you when I was rambling about

music

shit

love

and some kind of

despair

(because of life, the world and all those old excuses)

Say, are we watching the same green sky with fishes flying under it as if there were no tomorrow  (wasn’t it yesterday?)

I don’t know where are we (right know).

I don’t know if we are (right know).

And sometimes I think it doesn’t matter anyway (me, you, there, here)

Because at the end of the day

we know

those impossibilities are bigger than us;

Bigger than our

(little)

non-existences.

Say, if you were here, what would you say?

Somehow I lost some you when I was rambling about

music

shit

love

and some kind of…

Say, what would you say if you were here?

“What are you talking about?” (probably)

(Are we under the same sky?)

Sorry

Today I was thinking about the process of not being here

And started to think

What the hell am I doing (here)

and if

Do you have all the

asnwers

that I don’t?

(you don’t)

So sorry,

I lost sight of you

when I was rambling about

shit

and

shit

and

shit

and

somehow

If you were here

I think everything would make sense

But

You (don’t) know

I keep rambling about

music

love

and all that

shit

about our non-existences

as if there’s no tomorrow

and

as if we really were sharing that

(impossible)

same old and green sky.

Rambling Crita.

Be there


“We were here.”
Your shadow that begins to vanish and my shadow that chases after yours
Are like ducks,
Just like ducks.

Swan – Galileo Galilei

“Breast cancer.”

“Breast cancer”  she repeated and nodded to someone that wasn’t there.

“You’re screwed.”

“Probably.”

“Sorry.”

“Don’t be.”

“I’m not, to be honest.”

The man sighed, maybe watching the ground as an endless queue of ants were crossing the pavement. “What a waste” he thought not really sure about what he was referring to.

“Are you going to die?” he asked.

“Don’t know.” The woman lifted a corner of her mouth, trying to smile but failing. Miserably.

“Don’t die” he said then.

This time was the woman who sighed.

“I don’t wan to” she responded as the sun was slowly hiding behind treetops in front of them.

They remained in silence, both asking questions that they didn’t know the answers, and probably never will.

Time is a limited concept, he thought, barely seeing the ants.

I don’t want to die. I don’t want to die. I don’t want to die, she thought watching at… nothing. Because how she was supposed to see something that wasn’t there?

The sun set. Some ducks flew. And it was dark and cold and she wanted to cry.

“Hey” she said, with her soft and trembled voice. “Will you take my hand when I die. It’s like a last will, I guess.”

He stopped watching the ground and at the invisible ants, rose his head to look at her face, covered by haze and some kind of dense darkness.

“Of course I will” he claimed, too sure about everything.

He took her hand (she was cold) and squeezed it; he took a long breath and blew out all the haze and darkess on her face. They started to dissapear. And meawhile he was waiting to see her face with clarity, the sun rose again.

Ducks crossed the sky.

Ants made a long queue again.

And he saw her face. Finally.

No, that didn’t happen.

“It’s all not true” he said a little dissapointed. “There’s nothing there, isn’t it?” he asked to the air between he and his empty hand.

He winked, repeteadly. Kind of waiting  for something to appear, but it (whatever he could have been waiting) didn’t come. He grasped his hand.

“What a waste” he said and closed his eyes.

(The World keeps spinning).

.

.

Crita

Casual no-meetings

Since a long time ago I’ve become ridiculosly aware about casual meetings (overall: meeting with random half-known people by chance on the street, into the bus, or wherever the place you never thought you’d meet someone).

And through the past 5-6? years I think I’ve experienced a good and memorable casual meetings or not really meetings. Whatever.

One was last year. On april? I think. For some reason I had to go to a nearby city (really near, 20-30 minutes by bus) and I was late. However, as late as I’m, I never get out from house without brushing my teeth. That’s why I went to the bathroom, and quickly, brushed the teeth in matter, and got out as fast as I could. I run, to be precise. And just when I came at the corner of the bus-stop, the needed bus appeared and, of course stopped. It stopped. I got in, paid my ticket and inmediately noticed it was unexpected full excepted for one empty seat. Almost at the same time I noticed it, I realized that on the next seat was a random guy. Okey, not really random. That was the blue-van guy. I sat down thinking about him and causalities.

Maybe I should talk about how the year before that, I met him in a serie of events. It’s not that I had talked with him before. Actually, never. But those sort of meetings were the kind of cute ones. When you stupidly seek for the other’s eyes; a silly smile. Etc. Naive things. And he drove a blue-van that I saw multiple times, including in front of my house. That’s why the blue-van guy thing.

Anyway, the fact was that among all the buses I could have taken that day, and among all those non/empty seats, I met him and I sat down next to him. I remember I noticed how tall he was and how thin too. Kinda made me feel  fat (IAMOVERREACTING haha). Also, through a mirror on the top of the bus we saw each other. It was kind of stuuupid. Really. No actually looking at eachother’s being side by side but looking us through the mirror… isn’t it a figurative way to say something that you’re actually not saying? We got off at the same place, but didn’t take the same ways. Casuality doesn’t work always the way you want. Eh, that’s why it’s casuality, I suppose.

After that I remember had met him a couple of times, one when I was traveling from my natal city, took a look through my window and pah! he and his blue-van beside my bus. He didn’t see me, though. Felt sad for some stupid reason. And last time I saw him was like two months ago, when I was coming from the gym (haha). We crossed the same street from opposite sides. Of course our gazes met. I thought I should say hello once and for all, but didn’t do a thing, as expected. And kinda regret it. A lot. My problem with this kind of casual meetings is that they turn me incredibly (and stupidly) shy, as it was such a big deal, when it isn’t, probably.

However, the point of telling the main? story was: I don’t really get it. At that time (the first bus time) I thought that nothing can happen just by chance. There has to be a reason for something; a reason that determines why I took that bus; why I wasn’t 10 seconds late and why he was in that bus and in that sit. But maybe… there’s nothing more that casuality. We actually meet a lot of random people on the street. Is there a reason behind that? The most of the time we don’t even remember faces. We just walk and walk and nothing actually happens.  I mean, you could have been any other person, at the same time, at the same place, with the same random people, and the history wouldn’t have changed. At all.

But my casual no-meeting, the fact that it was actually me, and the meaning couldn’t have been the same for another person… Well, think it is something I can tell someone and one day…

Maybe now it hasn’t an important meaning, and maybe it will never have one. But, there’s also a little chance that every casuality you have found along your life is just a piece of some big and random puzzle you’ll complete one day. The key is to recognize what is the real piece and what is not, which is actually as hard as hell, but we should try.

Just try and say hello.

Crita in her monthly update.

Picture I took that day with my now-dead analog camera. Give me a new camera (please), btw!